Para comparar las distintas iniciativas
sobre el la economía del bien común y banca ética comenzaremos
explicando éstas. Tanto el concepto como el funcionamiento de la
banca ética han sido ya explicadas anteriormente a lo largo de esta
exposición, por lo tanto explicaré un poco en qué consiste
La Economía del Bien Común:
Es una idea de modelo económico
alternativo al sistema capitalista el cual actualmente es el
implantado en la mayoría de los países a nivel mundial. Actualmente
se encuentra en proceso con empresas voluntarias y se encuentra en
abierto a cambios negociables.
Este sistema pretende conseguir una
economía que tome en cuenta valores positivos comunes.
Esta iniciativa mide a través de un
sistema de puntos y colores los siguientes puntos de cada empresa:
Dignidad humana que se le es servida al
trabajador.
Justicia social
Sostenibilidad
Conciencia ecológica.
A cambio de realizar estos criterios
las empresas en el mercado toman ciertas ventajas frente a aquellas
que no lo realizan, que por el contrario se les impondrán barreras
legales. Algunas de las ventajas serían que sus productos puedan ser
más baratos, que se cobre menos interés en inversiones o productos,
créditos menores...
Así pues, las similitudes encontradas
entre estas iniciativas son las siguientes las cuales serán
comentadas:
En primer lugar, el inicio de ambas ha
sido a raíz del descontento social. Es decir, en los dos casos la
sociedad civil se ha opositado hacia sistemas que actualmente se
encuentran en funcionamiento. En el primer caso sería por la
libertad de mercado y la carencia de valores que crea la carrera que
esto supone, así como las desigualdades sociales que genera dicha
carrera. Aquello en disconformidad con el que el que os ciudadanos
no estaban de acuerdo para el surgimiento de la Banca Ética es el
destino de las inversiones de ciertos bancos.
En segundo lugar, persiguen fines
comunes. Esto quiere decir que aquello que fijan como horizonte,
donde se supone que deben llegar para que los objetivos se hayan
cumplido son los mismos, y además se complementan. Mientras la
economía del bien común pretende un sistema de protección social y
que esté en armonía con la ecología, una la banca ética invierte
en su capital en proyectos para determinados sectores de la población
y para programas pro ecologismo.
Por otro lado, ambas apuestan por sistemas democratizados, es decir, donde el poder de decisión lo tomen todos los ciudadanos.

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